EL SÍNDROME DEL SALVADOR TÓXICO
EMOCIÓN – EMPATÍA – COMPASIÓN
Los elefantes ayudan a sus compañeros heridos; lo ayudan a levantar, se quedan con el herido, se movilizan a comer y beber agua para regresar a visitar a su compañero.
Los elefantes tienen emociones EMPÁTICAS y de COMPASIÓN. Las empáticas provienen generalmente del inconsciente; además de su crianza.
Cuando EL SALVADOR toma una condición emocional de posición física superior para hacer sentir a los terceros la carencia de empatía; lo que existe es una empatía tóxica.
EL SALVADOR aparece al escenario como un personaje que señala, culpa y juzga; hace responsable a terceros por no estar a su emoción métricas y/o su intensidad emocional; sin entender que la empatía viene del inconsciente.
Quienes padecen del síndrome asumen como propio un problema y sufrimiento que le corresponde resolver al otro.
Las emociones con exceso de nivel empatico nace de una necesidad de sentirse valioso, indispensable o querido; también puede estar relacionado con miedo al abandono, culpa, baja autoestima o deseo de controlar la situación.
El SALVADOR por medio de empatía tóxica; genera COMPASIÓN tóxica y dañina para él y el grupo social.
La compasión es la emoción de tener empatía mas (+) la necesidad DE ACTUAR para ayudar a quien sufre.
Las personas de emociones con exceso de empatía tienden a doblegar las conductas de las personas a su semejanza. La empatía es una respuesta involuntaria, no se produce a voluntad.
La compasión, a diferencia de la empatía, sí es un acto deliberado y consciente pero a igual que la empatía su exceso lleva a mismo síndrome.
Quienes padecen del síndrome confunden la emoción métrica y/o la intensidad emocional. La manejan a su conveniencia por lo tanto reclaman sentimientos, conducta y acciones a la sociedad según la intensidad métrica del Salvador .
El Salvador tóxico no alivia el sufrimiento, lo multiplica. Lleno de empatía y de compasión tóxica hunde en sufrimientos a otras personas y a él mismo.
Dedicado a las personas felices que son libres de la Ley Alfa.
Alejandro Prosperi A.
Presidente
Fundación Quirico Prosperi
Septiembre 03, 2026
