YO, MI BURRO Y EL BARRIL DE PETRÓLEO
La historia petrolera de Venezuela comenzó en 1917, cuando salieron las primeras exportaciones desde San Lorenzo, en el Lago de Maracaibo.
Al principio, la regalía se cobraba por tonelada de crudo extraído (2,00Bs/TM). Luego, en 1918, con Juan Vicente Gomez y su Ministro Gumersindo Torres a cargo del Ministerio de Fomento, se estableció un porcentaje entre 8% y 15%, dependiendo de la distancia de los pozos petroleros hasta consolidarse en 10% en 1922.
En 1943, con la Ley de Hidrocarburos de Isaías Medina Angarita, la regalía subió a 16,66% y se permitió aplicar impuesto sobre la renta a las petroleras.
Más tarde, en 1948, con Rómulo Betancourt y su Ministro de Fomento Juan Pablo Pérez Alfonzo, se legalizó el principio 50%/50%; mitad para las empresas, mitad para el Estado.
Posteriormente, en 1959, Romulo Betancourt y su Ministro de Minas e Hidrocarburos J. P. Perez Alfonzo cambiaron el reparto a 60%/40% a favor del Estado y las política de “no más concesiones”, la creación de la CVP y el impulso venezolano a la fundación de la OPEP en 1960.
La Ley de Reversión de 1971 con Rafel Caldera como Presidente y su Ministro de Minas e Hidrocarburos Hugo Pérez La Salvia, se estableció que; al vencer las concesiones petroleras, todos los bienes e instalaciones de las compañías extranjeras pasarían gratuitamente y sin indemnización al Estado venezolano.
Pero en 1976, Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria Petrolera (aunque 1983 la industria pasaría gratis al Estado) y se creó PDVSA. La dupla que ejecutó la nacionalización fue: Valentín Hernández Acosta como Ministro de Minas e Hidrocarburos y Rafael Alfonso Ravard como presidente de PDVSA.
Durante el Gobierno de Hugo Chávez y Rafael Ramírez, el control estatal aumentó al 100%. Más regalías, más impuestos, más control político y mayor intervención sobre PDVSA; hasta su colapso.
Entonces le pregunté a mi burro:
¿Por qué, si el Estado cobró más regalías, más impuestos y llegó a controlar el 100 % de las empresas y ganancias petroleras, Venezuela terminó siendo más pobre?
Mi burro me vio, me miró…
y siguió pastando.
Alejandro Prosperi A
Fundación Quirico Prosperi
